lunes, 8 de junio de 2009

BEATERIO DE BRUJAS


En mi visita a Brujas he descubierto un singular enclave arquitectónico, el beaterio de las beguinas, se trata de unas casas construidas alrededor de un gran jardín o patio central con una iglesia en uno de sus extremos, , siendo un lugar de retiro espiritual donde se respira una gran paz y quietud.
En el siglo XIII aparecieron en Bélgica, Alemania y Francia un curioso movimiento femenino, las beguinas, se trataba de mujeres viudas, solteras o casadas abandonadas por sus maridos que se asociaban para sobrevivir, construían sus casas alrededor de un huerto o jardín central , se ayudaban unas a las otras y se dedicaban a realizar labores como encajes, bordados o lavar la lana en los canales para los tejedores. Las Cruzadas , guerras y epidemias hicieron que la población masculina decreciera considerablemente, muchas de estas mujeres quedaron viudas o simplemente sus maridos no volvieron, otras no encontraron marido ante la escased de hombres, por lo que quedaron en una situación económica penosa, una solución a este problema era entrar en un convento, pero otras mujeres optaron por asociarse en beaterios.
Pronto se extendieron por toda Europa como un movimiento que daba cavida y solución a muchos de los problemas de su época, llegando a albergar algunos de ellos a miles de beguinas, adquiriendo un gran peso y prestigio en la sociedad, cuyas familias adineradas mandaban a sus hijas a ser educadas por las beatas dentro de sus recintos .
Además de su carácter económico los beaterios tenían también un sentido místico religioso, las beguinas se dedicaban a la oración, al estudio y también a labores sociales y solidarias ayudando a los mas necesitados, en comunidades sin reglas ni jerarquías, que podían abandonar para casarse si así lo querían y que no tuvieron ningún interés en ser aprobadas por el papado.
Las beguinas no tomaban votos, consevaban su patrimonio si es que lo poseían, no perdían el contacto con el mundo exterior mas bien se integraban en la urbe, ejerciendo una gran influencia a veces económica , otras espiritual y cultural, eran comunidades independientes, ni fuera ni dentro de la iglesia, que pronto despertaron el recelo de la misma.
Durante los papados de Clemente V Juan XXII y Gregorio XI entre otros, muchas beguinas fueron acusadas de herejes, así Margarita Porete una beguina francesa fue quemada en la hoguera en París en 1312, acusada de ser un espíritu libre. En en siglo XV estas comunidades comenzaron a ser absorbidas por ordenes monásticas, pero a pesar de todo sobrevivieron hasta principios del siglo XX.

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